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miércoles, 13 de marzo de 2013

Envidia de los civilizados

Siento envidia de la gente civilizada que puede vivir tranquilamente y hasta con entusiasmo la relación con la ex esposa de su marido. He llegado a ver a segundas esposas conviviendo en fiestas, cuidando a los hijos de la primera mujer mientras esta observa desde lejos. Otras mantienen regularmente conversaciones telefónicas y se felicitan mutuamente en sus cumpleaños.
Yo lo he intentado -sin querer llegar nunca a ese extremo-, pero no puedo. Me siguen molestando tantas cosas..., las llamadas diarias e inquisitivas a L. cuando está pasando días con nosostros, los contactos frecuentes con mi esposo para discutir "cosas" de L., la falta de espacio incluso cuando estamos de vacaciones.
Su omnipresencia me arruina momentos. Como el hecho de que ella haya sido la tercera persona en enterarse de que Sofía ya gatea.
La siento invadiendo mi territorio y eso me destroza el higado. Mancha mi felicidad.
La verdad es que la quiero fuera de mi vida. Y como sé que eso nunca va a poder ser, la quiero presente lo menos posible. Tal vez, no sé, dos semanas sin saber absolutamente nada de ella?? Es mucho pedir?
Soy una anormal por desear esto?

viernes, 25 de enero de 2013

Y llego el 2013

Y yo deje pasar tanto tiempo para volver aquí, que casi no lo creo. El nuevo jefe está lleno de iniciativas, lo que resulta en días ocupadísimos en el trabajo, que yo agradezco -dios me libre de volver a trabajar con un bodrio como el que estaba aquí antes.

Regresamos de México hace dos semanas. Fuimos con los objetivos principales de pasar año nuevo con la familia y de bautizar a S. – de alguna manera tenemos que compensar esta distancia.
L. nos acompañó por primera vez. A pesar de mis miedos, mi hijastra se adapto bien al cambio, al viaje de 16 horas, a la nueva comida y la nueva dinámica -salvo por un berrinchazo marca diablo que hizo en la fiesta de año nuevo porque no estaba recibiendo suficiente atención de su papa.
La que no se adaptó fue su madre, que le llamaba de larga distancia TODOS los días, que la sometía a un interrogatorio exhaustivo (con quien estas, que hiciste, como se llaman los perros, dime COMO se llama el parque de diversiones a donde fueron...) y que cuando por alguna razón no contestábamos el teléfono, nos topábamos, cada uno, con 8 llamadas perdidas en nuestros respectivos teléfonos...resultado, en nuestras vacaciones estábamos yo, mi hija, mi hijastra, mi esposo....y su ex mujer!!
No sé si de la noche a la mañana, yo me voy a convertir en una madre obsesiva. No sé si el día en que S. pase su primera noche lejos de casa, voy a estar con los pelos de punta y colgada de la lámpara de la sala. Lo que si me prometo en este momento, es dejarle espacio para respirar y vivir sus experiencias con tranquilidad.
Porque...no es normal verdad? Una madre que le llama obsesivamente a su hija, cuando está pasando vacaciones con su papa?? Hay alguna cuestión mal resuelta? No habrá manera de que se consiga una vida, digamos, con una distancia más sana de nosotros?

viernes, 30 de marzo de 2012

Administrar el tiempo

A veces, con nuestra rutina de pasar un fin de semana en dos con L. y de dedicar el que tenemos libre para otros pendientes, siento como si nuestro tiempo de calidad en pareja fuera más dificil de obtener que una cita con el Presidente. Tengo tanta nostalgia de una cena y un cine exclusivamente para nosotros dos...y lo peor de todo es que ya viene la cuenta regresiva para que seamos 3 de manera pemanente. Maldita administración del tiempo...

viernes, 16 de marzo de 2012

El 5%

Mi marido me hace feliz un 95% de las veces. La espera valió la pena. No hubiera podido encontrar a otra persona que me hiciera sentir tan plena. Somos complices, amantes y amigos. Entrar a una familia posmoderna como la nuestra no se pone en duda cuando se encuentra a alguien así.  
Y luego está el 5 %...parece mínimo y luego se vuelve gigantezco. Adquiere tales dimensiones que se vuelve un monstruo capaz de acabar con todo lo que hemos construido.
La transición de su primera familia a la nuestra no ha sido fácil y hoy seguimos buscando respuestas. El problema central es que siento que sigue tratando a su ex familia y a mí como dos cosas distintas. Que su hija es su más alta prioridad pero a ultranza. Que yo - y ahora la bebé que viene en camino- pasamos a un segundo lugar. Que la ex ha aprovechado ese espacio para emitir opiniones sobre nuestra vida que no le corresponden.
Llevamos muchos meses discutiendo, hablando, buscando soluciones, acordando planes de acción pero invariablemente regresamos al mismo punto: una decisión repentina sobre días adicionales con L. sin consultarme; una intromisión más de su ex que queda impune....y yo esperando a que por fin se ponga de nuestro lado, cada vez más ansiosa, más impotente y más llena de rencor.
Siento que mis demandas son justas. Sólo quiero límites bien establecidos. Nunca he hecho, ni haré nada para alejarlo de su hija. Al final, si hoy estamos viviendo aquí es para que él pudiera estar unos años más cerca de ella.
Él está de acuerdo con el principio pero confiesa que no sabe como ponerlo en práctica. Hoy, decidimos agendar una cita con un terapista familiar. Al final  más vale actuar antes de que no queden más que ruinas de este gran amor que nos tenemos.

martes, 6 de marzo de 2012

Insomnio

Esta noche tuve horas de insomnio. Conforme se acerca la llegada de S., me invaden las angustias y también, algunos resentimientos. Angustias sobre la salud de mi bebé; sobre mis expectativas hacia ella;  sobre los retos que representa ser mamá y continuar con las facetas de mujer profesional y esposa; sobre como la felicidad y el bienestar de mi familia van a depender invariablemente de los de la hija de mi marido.
Resentimientos...sí, resentimientos, porque no puedo evitar desear con todas mis fuerzas que G. no hubiese pasado ya por todo este proceso de la paternidad. Porque eso me hace sentir a S. más mía que de él.
Como es normal, la ex ya comienza a subrayar la necesidad de atención extra por parte de L. cuando llegue su media hermana. Yo, por mi lado, estoy aterrada de que S. sea una hija de segunda para mi marido  ...y me pregunto, como es que de pronto soy una de dos mujeres peleando la atención de un hombre para con sus respectiva hija....Tantas angustias, tantos resentimientos, tantas horas más sin dormir que están esperando.


martes, 28 de febrero de 2012

Plática seria

El domingo tuve una plática seria con L., le expliqué que es totalmente normal que sienta celos con la llegada de su media hermana. Que para una hija única que está acostumbrada a tener toda la atención, es mucho más dificil compartir. Y que a pesar de todo eso, se dará cuenta que tener un hermano en la vida es una de las bendiciones más grandes que existen.
La verdad es que sigo teniendo miedo de como será la transición. Ya ahora, mi hijastra tiene pequeñas manifestaciones de celos sólo porque G. acaricia mi panza. No quiero ni imaginarme como será cuando ya sea una bebé de carne y hueso.
Creo que hablar directamente y con la verdad siempre es lo mejor. Espero que nuestra plática de algo haya servido para atenuar sus posibles impulsos de rechazo para con mi hija.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Más preguntas que respuestas

Cuál es el punto medio perfecto en el número de contactos entre un hombre y su ex mujer? Hasta donde tiene que estar enterada/involucrada una segunda esposa en estos contactos?
Mi punto de vista es que las llamadas tienen que limitarse exclusivamente a temas importantes o urgentes relacionados con los hijos y que la segunda esposa sí debería de estar enterada de todo. No me parece justo que se asuma que tengo responsabilidades con respecto a mi hijastra -porque eso es lo que me saco por haberme enamorado de un hombre con hijos- y que con la misma facilidad se me deje al margen de otros aspectos -porque no soy la mamá de la niña y eso me tiene que quedar claro-.
Pero esa soy yo, territorial, celosa de mantener el control de mi propia vida y obsesionada con poner un límite muy claro entre el pasado y el presente. A lo mejor, soy una irracional y la solución a todos mis problemas se me está escapando.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sentimientos encontrados


Me cuesta aceptarlo. Cada vez que termina un fin de semana con L., me quedo con una mezcla de sentimientos enmarañados en la cabeza. Sentimientos de culpabilidad, por los celos que me invaden cuando me siento como el mal tercio en una relación muy consolidada entre padre e hija. Sentimientos de alivio porque la paz regresa a la casa y me siento de nuevo dueña de mi espacio. Sentimientos de territorialidad porque pienso en los informes detallados sobre nuestra vida que mi hijastra le rinde a su mamá los lunes por la tarde. Sentimientos de miedo porque no quiero fragilizar el lazo que hemos formado, ni mi relación con mi marido. Sentimientos de duda acerca del futuro, en el que creo y espero tendremos una relación más próxima.
Y en medio de tanta confusión, me siento perdida. Porque he leído mucho sobre el tema de las madrastras y veo que en  muchos de los casos, es fácil que asuman el papel de segunda mamá porque sus esposos les dan el espacio para hacerlo. Pero que pasa cuando no hay espacio para ello y el hombre asume el papel de compañero de juegos y de protector ? Que papel nos corresponde llenar? Vivir nuestra vida o forzar una situación que nos pone incómodas?

viernes, 20 de enero de 2012

Amor, odio

La crisis existencial de L. con la llegada de Sofía ya está dando comienzo. Hizo un berrinche hace unos días y al final le dijo a su papá que no quería hermanos, que prefería seguir siendo hija única. Dos días después, fuimos a verla a una clase abierta de clavicordio en su escuela. Al final, para mi sorpresa, se abrazó a mi panza y le dijo con mucho orgullo a sus amigas que ahí estaba su hermanita. Cruzo los dedos porque ese sea el lado que prevalezca en mi hijastra.
Una de las amigas, por cierto, preguntó, mirándome con mucha curiosidad,  "Pero, ella es tu mamá??", a lo que otra compañerita contestó "Nooooo!!! Es J.!!!"....situaciones incómodas en esto de las familias posmodernas....


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Enfermedades infantiles

L. se enfermó del estómago. Es tal vez laséptima u octava enfermedad que ha tenido durante el año. Hace dos fines de semana estuvimos levantándonos en la madrugada y nos quedamos encerrados un dia  entero, por dolores de garganta. Me canso de decirle al esposo que su hija no tiene defensas, que eso no es normal.  
No tengo recuerdos de que mis hermanos o yo hayamos tenido malestares tan frecuentes en nuestra infancia. Yo se lo atribuyo, entre otras cosas, a lo variado de nuestra dieta, a que mi madre nos daba paseos al aire libre frecuentemente y a que nunca nos vistió como esquimales cuando hacía frío.
Ahora con el chicharo en mi panza, me asusta un poco tener que tragarme mis palabras. Tal vez las cosas hayan cambiado y los niños, que crecen ahora tan protegidos, sean más frágiles. Tal vez en un clima mucho más extremo que el mexicano, sea normal que por lo menos una vez al mes, los hijos se enfermen. Al final cuál es la barrera entre un ninõ enfermizo y uno que no lo es? He estado haciendo búsquedas en la internet, sin éxito.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hermanos "prestados"

La semana pasada, L. llegó a pasar sus 5 religiosos días con nosotros con una serie de preguntas y teorías que, sin querer insultar la inteligencia de mi hijastra,  me parecieron venir más bien de terceras personas (osease de su mamá):
1. Que cuando me embaracé.
2. Que si nosotros habíamos deseado tener un hijo
3. Que el chicharito en realidad no es su hermano sino más bien un hermano "prestado", "de mentira"
4. Que esperaba que le siguieramos haciendo caso cuando naciera el bebé (esta sí creo que fue de su autoría)
Mi regla es siempre contestar a sus preguntas con la verdad y así lo hicimos para los primeros dos puntos. En cuanto al tercero le tuvimos que explicar que en realidad el único hermano prestado aquí era el hijo del esposo de su mamá y que el chicharito sería un medio hermano que compartiría con ella su misma sangre. Concluímos evidentemente asegurándole que ella siempre será muy querida y que continuará teniendo su lugar en nuestra vida como siempre.
A mí me cansan un poco estos jueguitos mentales. Es tan común que los padres divorciados utilicen a los niños como medio para comunicar sus frustraciones o desacuerdos. Al parecer es una gran tentación tratar de inculcarle a un hijo ideas que desde nuestro punto de vista lo acercan más a "nuestro equipo". Quién sale realmente perdiendo de todo esto? Creo que la respuesta es obvia.

lunes, 31 de octubre de 2011

Libertad para los hijos

Pasé una gran parte de mi niñez en la calle con mi grupo de amigos. Jugabamos las cosas más variadas, desde "las traes" pasando por las "escondidas" hasta llegar a montar obras de teatro musicales. Tengo miles de buenos recuerdos.  La tarde se iba volando y acababa sólo hasta que mi mamá o mi papá me gritaban desde la puerta de la casa para ir a cenar. El esposo me dice que en su caso fue lo mismo, que desde los 6 ãños tenía llave de su casa y que también él y sus hermanos sólo llegaban a la casa después de toda una tarde fuera para cenar.
Fuimos niños que crecimos en libertad, con todas las condiciones para desarrollar seguridad en nuestras capacidades y con una cierta inocencia de los peligros que nos podían acechar.
Sé que hoy los tiempos son diferentes. Que las condiciones de seguridad son distintas y que los peligros se han multiplicado. Entiendo porque hoy, con tanta noticia alarmista sobre pedofilos y secuestradores, una madre se rehusaría a darle la llave de la casa a un niño de 6 años. Aún así creo que en muchas ocasiones la paranoia es tanta que acaba por afectar directamente a nuestros propios hijos, que crecen con inseguridades y miedos de peligros invisibles y que acaban por sentirse indefensos lejos de sus padres.
La ex de G ayer ilustró muy bien lo que es desde mi punto de vista una madre sobre protectora,  cuando se enteró que que L. se había quedado en nuestra casa sola por espacio de media hora. Aclaro que mi hijastra tiene 7 años y está empezando ese periodo en el que le da flojera acompañarnos a hacer cosas prácticas como ir a comprar algo al supermercado porque prefiere quedarse en el departamento a ver peliculas de Barbie. Total que algo que a mi y a G. nos pareció perfectamente inofensivo -la casa se queda cerrada con llave y la niña tiene nuestro telefono en caso de que necesite algo- se volvió a los ojos de la ex un crimen porque estabamos poniendo en riesgo la seguridad e integridad de su hija.
No soy madre todavía, pero este tipo de anecdotas a las que asisto en mi calidad de Malefica, me hacen rogar por tener las fuerzas y el criterio para fomentar que mi hijo(a) crezca dentro de lo posible de manera autónoma y con responsabilidad de si proprio. Lo último que quiero es un niño pegado a mis faldas. Sé que eso le va a facilitar y mucho su vida adulta, tal como mi propia niñez lo hizo para mí.

viernes, 28 de octubre de 2011

Presión

Hay presión en la casa para que el chícharo sea una niña. L. llegó  con este dibujo en la mano, diciendome que así es como se imagina jugar con su hermanita y que quiere que se llame "Margarida" o "María Rita"...espero no desilusionarla.

jueves, 27 de octubre de 2011

My point

Rrrriiing!!

"- Si?
- Hola, cómo estás? (amigo y colega portugués que tenemos mi marido y yo en común). Hablo para felicitarlos por la noticia del bebé!! Que maravilla, me acabo de enterar!
- Muchas gracias! Estamos muy contentos!
- Claro que felicidades a tí en particular porque en tu caso es el primero!"


Perdón?????

miércoles, 26 de octubre de 2011

Primer hijo para mí, segundo para él

No puedo evitar cierta amargura cuando pienso en que estoy viviendo toda esta experiencia de la maternidad como una cosa completamente nueva, cuando para mi marido todo es un "deja vu". Cuando veo como quiere e idolatra a su hija, tampoco puedo evitar sentir miedo de que nuestro bebé sea para él un hijo "de segunda". Creo que no podría soportar percibir un trato diferenciado.
A veces la sangre me hierve y se apodera de mi razón. La idea de que haya tenido hijos con otra mujer a veces me parece intolerable. Me gustaría tenerla fuera de nuestra vida por completo y no tener que aceptar como buena mujer "madura" que tenga que hablar con G. por el resto de nuestros días. Como cuesta en estos momentos, aceptar la existencia de todo este equipaje del pasado que seguiremos cargando para siempre. 

lunes, 17 de octubre de 2011

Anuncio

Este fin de semana y una vez pasado su cumpleaños, G y yo le comunicamos a L. que estamos esperando un bebé. Debo de confesar que estaba muy nerviosa por su posible reacción. Al principio, con la sorpresa, no parecía muy clara, pero después de pensarlo un segundo optó por emocionarse ante la llegada de su hermanito(a), lo que significó un gran respiro de alivio para mí.
Sé que inevitablemente se avecinan batallas por el camino. Ya de entrada no es fácil que una hija única acepte de buena gana la llegada de un segundo integrante a la familia y en este caso, por las circunstancias y la adoración desmedida hacia su padre, será todavía más dificil.
Al esposo y a mí nos queda solo tratar de allanar el camino, haciendo que L. participe activamente en el proceso de llegada del chicharo y comience a desarrollar sentimientos por él antes de su llegada. Lo demás ya se verá.


viernes, 14 de octubre de 2011

Un regalo para L.

Mi estrategia con L. no es comprar su cariño a base de regalos. No creo en fomentar el materialismo y por eso,  he decidido espaciarlos y dárselos de manera espontánea, tratando siempre de realizarle ilusiones. Aunque me costó entenderlo,  con la experiencia he ido aprendiendo que los regalos de una madrastra son vistos como una "amenaza", particularmente cuando son un éxito con los niños. Cualquier esfuerzo de mi parte, amerita otro para destruir lo que alcancé.
Mi primer regalo  fueron unos zapatos de charol rojo con un poco de tacón, que le fascinaron a mi hijastra. Después de que su mamá le dijo que los zapatos eran demasiado cursis y le compró otros prácticamente iguales, L. perdió el interés en ellos. Para nuestra primera navidad, le compré unos aretes. Dos días después la mamá y mi suegra le habían comprado un par cada una. Ahora usa muy raramente los que yo le dí.
Hace poco, para premiarla por haber pasado de año, fuimos juntas a comprar un disfraz de Sharpay -igual al de la foto-. L. prácticamente no se lo quita ni para comer y que pensaba usar para su próxima fiesta de carnaval. Para este cumpleaños su mamá le va a comprar un disfraz de Jasmine, que por supuesto sustituirá al mío en el carnaval.
Claro que la situación me molesta y me frustra, pero por mi salud mental también he venido a aceptar que son los gajes de este oficio, me guste o no, siempre voy a estar en segundo o tercer lugar a los ojos de L. Lo único que espero es que con el tiempo acabe por rescatar de esto lo verdaderamente importante: que me importa verla feliz.


lunes, 3 de octubre de 2011

Padres divorciados

Mi esposo es un padre divorciado estandár. Pasa 5 días con su hija intentando subsanar el hueco de su ausencia de los 9 días restantes. Dedica cada minuto a hacerla feliz y pasa por alto cuestiones de disciplina que seguramente no toleraría si estuviera en una matrimonio convencional. No es el primero, no será el último. Mi propio padre y el de muchas amigas mías de padres divorciados siguieron exactamente el mismo patrón de comportamiento.
Sin embargo, esta tolerancia benigna parte de un supuesto que desde mi punto de vista es totalmente falso: que el niño(a) hubiese sido mucho más feliz si sus padres hubieran permanecido juntos. No niego que efectivamente un hijo sea feliz viviendo bajo el mismo techo que sus papás, lo que pasa es que mientras que su papá o mamá le ofrezcan tiempo de calidad y le den amor, puede ser igual de feliz aunque no estén juntos.
Este auto-chantaje con el que los papás divorciados se flagelan tiene muchas veces más consecuencias negativas que positivas porque fomentan personalidades voluntariosas y ultradependientes en los niños.
Yo, por mi propia experiencia infantil, soy la primera en fomentar tiempo de calidad entre el esposo y L. Pero, tomando en cuenta que mi hijastra pasa más del 40% del tiempo en nuestra casa también me parece excesivo que el trato "especial" sea un "precio" a pagar por el resto de nuestras vidas. 
Es cierto, él tuvo una hija. Es cierto, su matrimonio no resultó.  Pero, también es cierto que ahora tiene una nueva vida, a la que él, L. y yo pertenecemos y en la que los tres tenemos derecho a un equilibrio.
Un hombre, sea en un matrimonio convencional o no, no puede ser un padre de tiempo completo. Tiene una profesión, tiene una vida de pareja y tiene hobbies. Porqué entonces se asume que sólo porque yo no soy la madre de la niña que pasa la mitad del tiempo conmigo, tengo que plegarme a la culpabilidad? No es más benigno para un niño crecer en un ambiente familiar, aunque no sea el "normal",  en el que haya un trato equilibrado ?

lunes, 26 de septiembre de 2011

Desapego

L. y yo teniendo una conversación sobre películas:

- Quieres que compremos la última película de las Wynx para verla en casa?
- No es necesario, mi tío (alias el esposo de su mamá) me la compró. Mi tío siempre me compra toooodas las películas, tengo tantas que ya ni las puedo contar, tenemos una caja llena de ellas.
- Y no te parece un poco aburrido tener todas esas películas y no saber ni siquiera cuales tienes?
- Mmmmmh, sí pero si él las quiere comprar...que las siga comprando!

Así es como se pierde la noción del verdadero valor de las cosas....

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El punto de equilibrio

El primer encuentro entre L. y yo tuvo lugar en 2008, durante uno de mis tanto viajes a Lisboa para encontrame con G. Ella tenía entonces sólo 4 años. Recuerdo que cuando me vió, se escondió inmediatamente atrás de las piernas de su papá y claro que nunca imaginó las ganas que yo misma tenía de esconderme atrás de las piernas de alguien por lo nerviosa e intimidada que me sentía. Al final, consolidar mi relación con G. pasaba por ganarme el cariño de su hija.
Lamentablemente, no existe un manual para ser madrastra. Yo cometí el error al principio de querer convertirnos en la familia perfecta, tratando de formar parte de la dinámica padre-hija...lo que sucedió es que acumulé una gran dosis de frustración porque acabé por poner mis propios intereses en tercer plano. Después, quise tener mi propio espacio...y luego acabé por darme cuenta de que me estaba marginando demasiado. Total que después de tres años, me sigo sintiendo incomoda cuando L. llega, como hoy, a pasar unos días con nosotros. Aunque hemos recorrido un gran camino y desarrollado un cariño mutuo,  sigo sin encontrar ese ansiado equilibrio en el que finalmente pueda sentir de una buena vez, que ya no estoy a prueba.