martes, 25 de octubre de 2011

Londres in a nutshell

Pasamos 4 días maravillosos en Londres. Comencé con una cena divertídisima de cumpleaños en Les Deux Salons, en donde me harté de comer cassoulet y crême brulée. Vimos lo que queríamos de las atracciones turísticas con calma, nos tomamos nuestro tiempo en el Tate Modern que era nuestra absoluta prioridad. Gracias a nuestros anfitriones, Tom y Gary -el primero complice de mi relación con G desde el principio y testigo de nuestra boda- hicimos vida de locales: restaurantes con comida ríquisima y con ambiente intímo -cosa que adoro-, caminata por el mercado de Portobello en Notting Hill y paseos por Hampstead Park desde donde admiramos una vista soberbia de la ciudad, tendidos en el pasto. Por si fuera poco y como cereza de mi pastel de cumpleaños, el clima no pudo estar mejor: 15 grados con sol, ni una gota de lluvia en todo el tiempo que estuvimos ahí.
Como estaba en una de las capitales del shopping, no podía salir de ahí con las manos vacías, así que regresé con tres pares nuevos de zapatos en la maleta; algunas piezas de maternidad que me quedan nadando y mi tan ansiado anillo de la colección "Hope" de Klimt de Frey Wille -este último gracias al bendito marido-.




Los británicos me sorprendieron para bien. Sonrientes, súper amables y con un maravilloso sentido del humos. Fui feliz.

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