lunes, 17 de octubre de 2011

Anuncio

Este fin de semana y una vez pasado su cumpleaños, G y yo le comunicamos a L. que estamos esperando un bebé. Debo de confesar que estaba muy nerviosa por su posible reacción. Al principio, con la sorpresa, no parecía muy clara, pero después de pensarlo un segundo optó por emocionarse ante la llegada de su hermanito(a), lo que significó un gran respiro de alivio para mí.
Sé que inevitablemente se avecinan batallas por el camino. Ya de entrada no es fácil que una hija única acepte de buena gana la llegada de un segundo integrante a la familia y en este caso, por las circunstancias y la adoración desmedida hacia su padre, será todavía más dificil.
Al esposo y a mí nos queda solo tratar de allanar el camino, haciendo que L. participe activamente en el proceso de llegada del chicharo y comience a desarrollar sentimientos por él antes de su llegada. Lo demás ya se verá.


No hay comentarios:

Publicar un comentario