jueves, 24 de noviembre de 2011

Así comenzó todo



Después de casi dos años de casada, de vez en cuando todavía me sigo topando con alguna mirada reprobatoria. Un comentario que se hizo al amigo del amigo, emitiendo juicios negativos sobre como fue que G. y yo comenzamos nuestra relación. Entiendo que una gran mayoría de las personas que nos rodean no comprendan nuestra situación, lo que sí me queda claro es que no cambiaría una sola de las cosas que he hecho en mi vida porque cada una de las decisiones que tomé, me llevó justamente aquí adonde estoy. Y no quisiera estar en ningún otro sitio.
Sí, las circunstancias no eran las mejores. El estaba casado y yo practicamente comprometida. Además de eso nos separaba un óceano y la existencia de una hija. Y aún así, en un espacio en que el destino nos juntó por sólo una semana, los dos caímos rendidos ante un sentimiento que a los dos nos era completamente desconocido y que iba en contra de todos nuestros principios. 
Lo cierto es que si alguno de los dos hubiera sido feliz con lo que teníamos, nada hubiera pasado. Lo cierto es que si este sentimiento no hubiese sido genuino, no hubieramos hecho caso omiso a todas las voces que nos gritaban que estabámos cometiendo un error y no hubieramos vencido todos los obstáculos que se nos presentaron para estar juntos. Lo cierto es que nuestras ex parejas rehicieron su vida bastante rápidamente -la ex de G ya estaba viviendo con alguien más a 6 meses de la separación- y eso quiere decir que para ellos el mundo tampoco acabó. Lo cierto es que para nosotros dos esta canción lo dice todo.
Yo, con todo lo que pasó y que nunca pensé que pasaría, aprendí a no juzgar y confirmé que nada en este mundo vale el sacrificio de mi felicidad.

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